¿Qué hacen todos esos bebés, perros y robots sobre la pasarela de NYFW?

¿Qué hacen todos esos bebés, perros y robots sobre la pasarela de NYFW?

Las semanas de la moda son impredecibles: un día le ponen un candelabro como falda a una modelo, y el otro cosen pantaletas anti-Trump.

No se necesitan muchas temporadas para fortalecer nuestra capacidad de sorprendernos, dos o tres viajes al New York Fashion Week son suficiente para convertir a nuestros ojos-fáciles-de-impresionar, en una versión mucho más crítica y hasta cínica de ellos.

En el caso de los editores, que más allá de ver las pasarelas por YouTube, tienen que asistir a eventos y espectáculos aparentemente interminables, con pocas horas de sueño y un ritmo vertiginoso, reseñar un show es prácticamente un reto para el diseñador; recuerden que estamos hablando de asistentes que lo han “visto todo” y pasan a encarar a una multitud difícil con un periodo de atención corto.

Y esta es una explicación corta para intentar justificar a los diseñadores que prueban drogas alucinógenas antes de crear toda una colección con cualquier artefacto que tengan a la mano.

Como resultado, en un intento de superarse a sí mismos, los diseñadores luchan día a día por encontrar nuevas formas de sorprender y complacer a sus audiencias. En esta Semana de la Moda de Nueva York, pensamos que todo podía quedar en cameos de celebridades sorpresa, comida chatarra en la pasarela y lugares inesperados para mostrarse.

Sin embargo, y como siempre, nos quedamos cortas.

Una buena cantidad de marcas enviaron «modelos» por la pasarela que ni remotamente se parecían a los adultos humanos: bebés, robots y perros hicieron su aparición en diferentes shows de la Semana de la Moda, como si fuese algo a lo que estamos acostumbrados a ver.

Todo comenzó con el diseñador Willy Chavarria, durante el periodo de la moda masculina de la semana; el diseñador con sede en Chicago envió a un bebé por la pasarela en los brazos de su padre modelo tatuado.

Porque los hombres tatuados también son padres, #trendsetter.

Después le siguió, con días de diferencia, la diseñadora de Collina Strada, Hillary Taymour, que puso a un bebé en los brazos de una modelo durante la presentación de la “fiesta de bodas”, que realizó con simulacros de bodas de la mano de modelos e influencers de redes sociales.

En este caso, el bebé en cuestión fue equipado con una cubierta de pañal hecha de la misma tela naranja que la modelo llevaba puesto.

Los diseñadores detrás de Gauntlett Cheng le hicieron eco a la movida de los modelos-no-adultos, solo que con una táctica ligeramente diferente, pero no menos pequeña, el sábado.

Su show presentó al menos a 10 perros que convirtieron la pasarela en un dogwalk -disculpas sinceras por el mal chiste- trotando al lado o siendo llevados por sus contrapartes de modelos humanos.

Todos llevaban la línea de mascotas debut de la marca, que acompañó la línea humana con algunas de las mismas telas y técnicas de construcción, pero en versión más pequeña.

Para no quedarse atrás, Philipp Plein adoptó el enfoque menos sutil de todos, y mientras la mitad de la industria empacaba sus maletas para alejarse del NYFW, él se comprometió de lleno con su espectáculo; con un robot iluminado, que bordeaba el logotipo de la marca en la pasarela, incluido. Dicha construcción mecánica sostuvo la mano de carne y hueso de la modelo Irina Shayk desde el momento que las luces lo siguieron.

Un buen guiño que colabora con el mito de que los robots van a conquistar el mundo, nos van a quitar los trabajos y le van a robar el tetero a nuestros hijos: ahora también modelan. 

Entonces, ¿los humanos que no son humanos y que aún no pueden caminar ni caminar por sí mismos van a dejar a un lado a los viejos y vivos adultos (o bueno, en su defecto, adolescentes)?

Por el momento, estamos tratando de precisar una respuesta que no alarme a la sociedad humana; porque en una industria que se preocupa por cada ligero cambio, una invasión de bebés, perros y robots no es justamente un sueño hecho realidad.

Pero si estos bebés, robots y perros fueron un intento de aligerar el ambiente, lograron que los editores y personas influyentes sonrieran y aplaudieran por encima de sus narices respingadas y cínicas.

Incluso lograron un par de shares más. Con un índice mayor de atención en las redes sociales y una buena cobertura de prensa, podemos decir que la movida tuvo éxito, y como tal, no nos sorprendería si eso significa que no hemos visto lo último de ellos.

Ahora los diseñadores pueden hacer el sacrificio de cambiar pañales solo para subir ventas. 

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