Balenciaga solo usará la cámara de su celular para fotografiar campañas

Balenciaga solo usará la cámara de su celular para fotografiar campañas

A este punto, con mercados cambiantes y una popularidad cada vez más efímera, las marcas tienen dos opciones: innovar o morir. Lo que se traduce en el 2017 a hacer titulares o pasar desapercibidos.

La segunda opción no es muy amigable con las ventas, mientras que la primera, quizás no resulte directamente en más demanda, pero sí se acerca mucho más al campo de compra y venta.

Sin embargo, ninguna de las opciones incluye subestimar el poder de la fotografía y lanzar una campaña elevando la normalidad a los niveles de diseñador incomprendido. 

Balenciaga aprovechó su colección fall 2018 para hacer conocer su nueva estrategia: el efecto ordinario. La campaña muestra modelos sentados o apoyados en sillas sobre una alfombra y pared con el logotipo de Balenciaga, el mismo que usaron en el desfile de la firma en París. Solo que esta vez, las fotos parecen tomadas por un celular y no por Johnny Dufort.

“The series portrays a viewpoint specific to creative director Demna Gvasalia: the attitude that embeds his ideas about fashion in real life observation and the co-option of the surprise of the ordinary”, afirmó Balenciaga en el comunicado oficial.

Con el estilismo a manos de Lotta Volkova, la idea era acercarse al concepto descuidado del normcore, una tendencia que apuesta por clásico y atemporal como máxima expresión de la normalidad. Todo lo contrario a lo que venía haciendo la marca francesa con sus diseños el año pasado, llenos de color y con campañas mucho más producidas.

Aunque Gvasalia había mantenido una línea creativa bastante orientada al clásico estilo de la industria, con un buen fotógrafo, maquillaje, peinado y un producto más decente que la cámara de un celular inteligente. Esta campaña hace eco a su visión “mejorada y representativa de lo que ya existe, pero con una nueva luz”. Sobreponer lo cotidiano con el lujo en las imágenes es un movimiento riesgoso, completamente opuesto a la estrategia que mantenía la firma el año pasado. Este nuevo concepto desafía nuestro juicio a la hora de clasificar su lugar en el territorio peligroso que divide lo ordinario y lo mal hecho.

Llámenlo normcore o antiestético, como sea que quieran calificarlo, ciertamente es de esos casos en los que hacer titulares no es sinónimo de innovación.

I mean, it’s Balenciaga. 

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