Arquitectura y moda: posibilidades infinitas - The Amaranta
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Arquitectura y moda: una simbiosis creativa con posibilidades infinitas

No es descabellado pensar que los cruces entre la moda y la arquitectura han estado presentes por años, que una disciplina puede nutrir a la otra y que la diferencia de escalas y materiales nunca ha sido impedimento para que el diseño, las formas y las proporciones sean el punto de encuentro entre ambas. A primera vista pudieran parecer disciplinas opuestas, ya que mientras la frecuencia creativa de la moda necesita estar en constante movimiento y ser rápida, la arquitectura requiere de tiempo y las estructuras están diseñadas para permanecer, para durar. No obstante, suelen ser ámbitos de creación capaces de establecer un diálogo persistente dado que el enfoque en lo estético como factor común de estos lenguajes los adhiere directamente al mundo del arte, estableciendo un vasto territorio para la exploración y la materialización de ideas con posibilidades infinitas. 

Desfile de Louis Vuitton en el museo de arte contemporáneo
Desfile de Louis Vuitton en el museo de arte contemporáneo Niterói en Brasil (2017)
Yellowtrace

Quizá la influencia estética de la arquitectura en la moda se deba a una sensibilidad en la que ambas disciplinas se interceptan, partiendo de un proceso creativo similar y de inquietudes espaciales y visuales semejantes. En muchos casos, el diálogo entre estas disciplinas ha sido fuente de inspiración relevante para diseñadores, pero también se ha convertido en una herramienta de utilidad para dar identidad visual a las casas de moda alrededor del mundo y alimentar el espacio urbano con referentes estéticos de gran envergadura en importantes capitales del mundo. Tal es el caso de Prada, marca que a lo largo de los años se ha valido de arquitectos como Rem Koolhaas, Herzog & de Meuron y Roberto Baciocchi para crear estructuras visualmente estimulantes en ciudades como Nueva York, Tokio y Pekín, renovando así la identidad de la casa de moda y desarrollando proyectos que van más allá de la indumentaria.  

arquitectura Prada Tokyo
Sede principal de Prada en Tokio, diseñada por los arquitectos Herzog & de Meuron
Johannes Marburg

De pronto la de Prada y Koolhaas resulta ser una de las colaboraciones más longevas y productivas que ejemplifican esta reciprocidad entre la moda y la arquitectura, pues se trata de una relación de casi veinte años en la que se han podido materializar proyectos tan importantes como la tienda de la casa italiana en Nueva York o su sede principal en Milán, La Fondazione Prada, espacio abierto al público desde 2015 con el que la casa de moda se ha encargado de promover el arte contemporáneo y la cultura. En el contexto de estas colaboraciones, la motivación del arquitecto holandés parte de que para él la moda no es algo frívolo; es, en cambio, un ámbito en el cual a partir de una creación única y sublime se puede materializar una idea con posibles e infinitas reproducciones en el futuro, es una disciplina que se nutre del tiempo y del movimiento, al contrario de la arquitectura, que más bien se asume como monolítica y permanente. 

 sede de Prada en Nueva York arquitectura
Vista interior de la sede de Prada en Nueva York, diseñada por Rem Koolhaas
HooiKaas

El diseñador Pierre Balmain llegó a decir una vez: “La costura es arquitectura en movimiento”, y es en esa intersección donde ambas disciplinas se cruzan que la moda ha podido desparramarse más allá de la indumentaria y de la creación de tendencias para elevarse como un medio capaz de explorar sus posibilidades estéticas, nutriéndose de formas y materiales que en principio pueden parecer insólitos. Diseñadores como Iris Van Herpen, Junya Watanabe y Hussein Chalayan han buscado adaptar formas provenientes de obras arquitectónicas a la indumentaria, y a su vez, renombrados arquitectos como Thomas Heatherwick y Zaha Hadid han desarrollado nuevas tecnologías para manipular materiales de construcción como si de telas se tratara. 

 Splash de Iris Van Herpen
El vestido Splash de Iris Van Herpen, parte de su colección primavera-verano 2011, titulada Crystallization
Michel Zoeter

De hecho, una de las colecciones más memorables de la diseñadora Iris Van Herpen cobró vida en 2011, cuando la firma Amsterdam Center Architecture la instó a que participara en una exhibición que unía a diseñadores y arquitectos. Así, la holandesa armó una propuesta junto a Benthem Crouwel Architects, grupo conocido por la construcción de una extensión del museo Stedelijk de Ámsterdam en forma de “bañera” rectangular, obra a partir de la cual la diseñadora se inspiró para crear una de sus prendas más memorables: el vestido Splash. Se trata de una pieza que replica el efecto de una salpicadura de agua y en torno a la cual gira toda la colección, llamada Crystallization, para la que la holandesa empleó técnicas de impresión en 3D y materiales como el acrílico con el fin de estudiar el movimiento de elementos orgánicos como el humo o, en este caso, el agua. Muchas han sido las ocasiones en las que Van Herpen se ha apoyado de la arquitectura, así como también en las que se ha involucrado en proyectos conjuntos para crear propuestas experimentales de gran valor técnico y estético que satisfacen esa motivación por descubrir nuevas formas de expresión y por dar solución a problemas durante el proceso de creación. 

Iris Van Herpen primavera-verano 2019
Iris Van Herpen primavera-verano 2019
Filippo Fiore

Puesto que en esencia la moda y la arquitectura tratan de resolver problemas, la manera de aplicar los principios para armar una estructura o un diseño lleva a una situación similar en la que el usuario tiene una experiencia específica dependiendo del tipo de decisión que haya tomado el arquitecto o el diseñador en primer lugar. Ambas disciplinas, además, comparten esa posibilidad de trascender hacia el mundo artístico, de convertir esas decisiones en más que soluciones de funcionalidad y elevarlas al lugar del cuestionamiento estético, de plantear problemas a través del arte. Las creaciones de Alexander McQueen, Rei Kawakubo, Zaha Hadid o Le Corbusier bien pueden considerarse piezas de museo que aportan un valor estético más allá de la disciplina a la que pertenecen. 

Arquitectura Zaha Hadid
Centro Heydar Aliyev, diseñado por Zaha Hadid 
Iwan Baan

No es extraño, entonces, que muchos diseñadores hayan pasado primero por los salones de arquitectura antes de adentrarse en la moda. Tal es el caso de Tom Ford, quien impulsado por su obsesión con la estética y el detalle comenzó su carrera creativa estudiando en la Parsons School of Design para convertirse en arquitecto, pero pronto se dio cuenta de que la rigidez de esta disciplina lo hacía sentir limitado y distraído de su verdadera pasión por la indumentaria y las formas en movimiento. Por su parte, el diseñador francés Pierre Balmain, reconocido por su sofisticación y elegancia, también se inició en la arquitectura como estudiante de la Escuela de Bellas Artes de París en 1933, antes de encontrar un trabajo como pasante del diseñador Edward Molyneux un año después. Pero quizá uno de los casos contemporáneos en los que ambas disciplinas se cruzan para amalgamarse en un cuerpo de trabajo transversal es el de Virgil Abloh, fundador de Off-White y director creativo de la línea masculina de Louis Vuitton. Con un título en ingeniería civil de la Universidad de Wisconsin-Madison y otro en arquitectura proveniente del Illinois Institute of Technology, Abloh ha sido capaz de llegar al mundo de la moda construyendo una trayectoria basada en la transgresión de los purismos estéticos, tendiendo puentes creativos entre distintas disciplinas para desmantelar la noción de que hay que enfocarse en una sola. 

Virgil Abloh Louis Vuitton
Tienda pop-up en Nueva York, diseñada por Virgil Abloh (2019)
Louis Vuitton

Lo que el diseñador oriundo del sur de Chicago aprendió como pasante en la firma de arquitectos de Rem Koolhaas, OMA, le ha servido de hilo conductor para desarrollar una prolífica carrera en la moda, apoyándose sobre los principios de funcionalidad y disrupción de lo establecido para cuestionar la norma y afectar el ambiente cultural a través de los procesos para crear algo completamente nuevo. Así, su trayectoria como diseñador ha permanecido inevitablemente entrelazada con la arquitectura, convirtiéndolo en una rara avis dentro de la industria y haciéndolo capaz de involucrarse en proyectos pertenecientes a distintos rubros creativos. Trabajando con Pioneer en la creación de un tocadiscos, diseñando la portada de álbum Watch the Throne de Jay-Z y Kanye West o colaborando con IKEA, Abloh ha demostrado ser una figura disruptiva dentro del mundo creativo que tiende puentes interdisciplinarios entre al arte, la arquitectura y la moda. 

Su trabajo en Louis Vuitton como director artístico de la línea de ropa masculina es un perfecto ejemplo de cómo el diseñador ha logrado crear un vínculo entre ambas disciplinas, generando un concepto estético que le ha dado una identidad particular y fresca a la marca. Las tiendas pop-up Louis Vuitton, diseñadas por el propio Abloh, son una muestra de las posibilidades de cruce artístico que pueden existir entre la moda y la arquitectura. Sin embargo, cabe mencionar que por tradición la casa francesa también ha colaborado con arquitectos de renombre como Frank Gehry y Zaha Hadid, no solo en lo que respecta al diseño de sus fachadas, sino también en proyectos como la reinterpretación del clásico Bucket Bag, ejecutada por Hadid en el 2006. 

LV Bucket Bag por Zaha Hadid
Reinterpretación del LV Bucket Bag por Zaha Hadid (2006)
Werner Huthmacher

Aunque la simbiosis creativa entre la moda y la arquitectura ha sido mucho más prolífica, quizá estos casos demuestran que ambos mundos pueden convivir en un espacio abierto a los cruces y a los intercambios estéticos, pues es a través de estos que se enriquecen la cultura, el arte y la moda, generando propuestas interdisciplinarias que motivan la experimentación con materiales y técnicas de creación innovadoras tanto en lo que refiere a la indumentaria como en lo pertinente a las estructuras.

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