El amor/odio entre Louis Vuitton y Supreme llegó al Paris Fashion Week

La moda es inconsistente. Si intentáramos encontrarle sentido a todo lo que ocurre en el mundo de la moda, nunca pararíamos. No necesito elaborar un argumento para sustentarlo, porque el vaivén de la industria es más una verdad universal que una suposición. Y a veces es difícil seguirle el ritmo.

Por eso, cuando Louis Vuitton anunció su colaboración con Supreme no tuvimos más remedio que anotarnos en la lista de espera sin preguntar cómo dos marcas que se odiaban hace menos de un mes, encontraron la manera de colaborar juntos en su última colección. Empezando porque Supreme es la antítesis de Louis Vuitton.

Para entender nuestro uso innecesario de dramatismo, necesitamos retroceder el tiempo:

Louis Vuitton y Supreme han tenido una relación difícil. En el 2000, LV demandó a Supreme por usar su marca registrada (el logo) en algunas de sus tees y skateboards sin autorización. La casa de diseño francesa no se tomó bien que una marca urbana “robara” su trademark y también pidió que los productos que no estuvieran sancionados, fueran quemados. Aunque Supreme está lejos de ser tan subversivo como pretendía hace 17 años, casi dos décadas después las dos marcas dejaron atrás la batalla legal y se unieron para presentar una colección masculina de otoño-invierno en la segunda jornada del Fashion Week en París.

“It was the fashion version of a murder-suicide.” – Guy Trebay (The New York Times)

Por más de que era una colaboración que no veíamos venir, mentiríamos si dijéramos que LV no lo ha estado intentando por un tiempo. Tan solo un año después de los problemas legales de Louis Vuitton vs. Supreme, Marc Jacobs (el director creativo de la casa francesa) convenció a los dueños corporativos de que compartieran el logo con las mentes creativas de la época, como el diseñador Stephen Sprouse y Takashi Murakami; así grafitis y caricaturas de LV revitalizarían la marca para un público joven que no estaba interesado en piezas de lujo.

En los años siguientes se hizo cada vez más común que las marcas cedieran sus logos para que las etiquetas comerciales repotenciaran sus ventas y le dieran identidad a la firma. El único problema con esta colaboración, es que realmente las dos marcas están sacrificando sus estilos: Louis Vuitton en un intento desesperado para parecerle atractivo a los consumidores jóvenes y Supreme…simplemente siendo Supreme.

That being said, no toda la colección es un desastre. De hecho, dejando a un lado los estilos de ambas marcas, tiene sentido que se hayan unido para crear un nuevo monograma en la industria. Louis Vuitton y Supreme manejan el mismo concepto de fondo: apuestan por la exclusividad. Sus clientes no están buscando sus carteras y accesorios porque les encanta el logo, sino por lo que representa. Desde este punto de vista, es bastante obvio por qué la colaboración era inevitable.

El director artístico de LV, Kim Jones, describió la colección como “una oda a la multitud de estilos” (de aquí por qué sentimos que la colección no tiene una identidad en sí). La pasarela pretendía celebrar todos los estilos que coexisten en New York bajo el nombre “Friends and Heroes”. Mezclaron lo urbano, cómodo, cosmopolita y polifacético en accesorios, bolsos, pañuelos, bomber jackets, camisas y estampados con el nuevo “monogram”. Y aunque la colección fue polémica y no conquistó a todos los fanáticos, Vuitton y Supreme recibieron toda la atención que estaban buscando. 

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