#01 American Crime Story: Versace, ¿qué es verdad y qué es mentira?

Dos años después del debut de The People v. O. J. Simpson: American Crime Story, Ryan Murphy y su equipo creativo han regresado con otro crimen infame de los 90’s: el asesinato del diseñador de modas Gianni Versace.

Parece una eternidad desde que estamos esperando que Edgar Ramírez, como Gianni, consagre nuestras pantallas al mismo tiempo que suena de fondo “llevo tu luz y tu aroma en mi piel”; pero es que, desde el momento en el que Ryan Murphy anunció su próxima producción controversial hasta ahora, The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story ha dado mucho de qué hablar.

Principalmente por los comentarios de la familia Versace.

A este punto, desde Donatella hasta declaraciones oficiales de la familia han aparecido en virtud de negar la serie como un reflejo de los eventos reales que sucedieron a finales de los noventa. Sobre todo, porque la familia tampoco autorizó el libro en el que la serie se basa parcialmente; y considerando que en ningún momento tuvieron la oportunidad de participar ni en el guión ni en la adaptación de la historia, pidieron a los televidentes que solo tomaran a la serie como “una obra de ficción”.

Según Ryan Murphy, el libro, bestseller bajo el título Vulgar Favors, de Maureen Orth, mantiene una muy buena muy investigación y autenticación, que examinó la ola de crímenes de la vida real de Andrew Cunanan, el asesino del diseñador de modas; y en la discusión polarizada, tanto FX como el equipo detrás de la serie juraron que respaldaban “el meticuloso informe de la Sra. Orth”.

Sin embargo, ayer en la noche nos dimos la oportunidad de verlo por nosotras mismas. La miniserie es ocasionalmente sobre el Sr. Versace, aunque más bien, juega a retratar una especie de serie biográfica sobre el Sr. Cunanan; con un buen contraste, rebota entre sus historias desde el primer minuto.

El asesinato de Gianni Versace (Edgar Ramírez) por Andrew Cunanan (Darren Criss) es, evidentemente, el incidente predominante de la serie que pretende explorar el legado innovador de Versace como un ícono de la moda, y una celebridad abiertamente gay, junto con el declive mental de Cunanan. a medida que este se obsesiona cada vez más con Versace y todo lo que representa.

Después de “The Man Who Would Be Vogue”, la primera entrega de nueve episodios, concluimos que, aunque el nombre de Versace esté en el título, Cunanan absorbe la mayor parte de la atención.

Y, contra todo pronóstico, la moda no es un tema predominante en la serie. Sí, hay guiños y referencias modistas que solo personas que han estudiado el catálogo de Versace todos estos años pueden capturar, o alguien que le haya prestado la mínima atención al último show de la casa de diseño en celebración a todas las creaciones de Gianni; pero, aparte de un buen retrato del ambiente y el estilo mayamero de la época, la moda no es protagonista. Al menos en el primer episodio.

Sin embargo, este fue un primer episodio de apertura distintivo: secuencias largas, lentas y en gran medida sin palabras. La cámara de Ryan Murphy recorre el ornamentado mosaico de la villa Versace, que fue recreada a la exactitud, las fachadas pastel de la década de los 90’s en Miami Beach, y uno que otro cuerpo disfrazado con speedos.

También obtenemos una buena vista de la cara de Penélope Cruz, a menudo acompañada con sonidos de la ópera o música dramática.

Pero, dejando a un lado nuestro apetito por la belleza clásica, este primer episodio nos dejó un sabor agridulce deliberadamente formado por nuestra ignorancia criminalística cuando se trata de lo que ocurrió en 1997: no sabemos si lo que estamos viendo es un hecho o una completa ficción.

Para ahorrarnos tiempo y calmar dudas, investigamos meticulosamente la veracidad y la potencia de los eventos y caracterizaciones presentados en el episodio uno; así decidimos, desde el comienzo, si creerle a Donatella o a Murphy. 

“The Man Who Would Be Vogue”: ¿qué es real y qué es mentira?

La mañana final de Versace (y el pájaro muerto)

Desde alguién pidiéndole un autógrafo y él negándolo hasta el pájaro que muere junto a él, los productores retrataron la última mañana del diseñador casi a la exactitud.

De hecho, el pájaro blanco desató toda una controversia en el momento, pues abrió la posibilidad de que el asesinato se tratara de un golpe de la Mafia de Sicilia. Aunque al final solo resultó ser un extraño y dramático accidente.

Por otro lado, tanto la sangre permaneciendo por días en el piso hasta su viaje a News Café, va acorde a la realidad. Excepto que en el kiosko compró la Vogue europea, no americana.

La cacería inicial

Ya que el Sr. Versace no era el primero que caía a manos de Cunanan, identificaron al asesino rápidamente; lo cual terminó en una persecusión a cualquier ser humano deliberadamente parecido al perfil de Andrew. El incidente de la camisa roja se repitió muchas veces; la mayoría de los hombres que se parecían a Cunanan fueron acorralados mientras él logró escapar.

Hasta un reportero fue detenido por su parecido al asesino.

La tienda de empeños

Sí, Andrew en realidad empeñó una moneda que había robado de una de sus víctimas de asesinato en el norte, y había usado su nombre real y dirección en el formulario de peón. Archivos que la señora del establecimiento realmente envió al departamento de policías, una semana antes del asesinato de Versace. Solo que se quedaron en el escritorio sin la atención de nadie en particular. Sin embargo, la señora de la casa de empeños fue clave para la investigación.

La llegada de Donatella

Una vez que Donatella puso un pie en la casa, Antonio D’Amico pasó a segundo plano. Ella se hizo cargo de todo y aunque Antonio llegó a ser entrevistado por la polícia, la familia tomó las riendas y Donatella se autoproclamó “el hombre de la casa”.

Las mentiras de Cunanan

Todos calificaron a Cunanan como un fabricante de mentiras: ya sea cuando se trataba de las plantas de piña que mantenía su padre o sus aspiraciones como novelista, Cunanan creó tantas versiones de sí mismo que a la policía le costó mucho comprender quién era en realidad.

Aunque se tomaron muchas libertades creativas, como la foto Polaroid del cuerpo de Versace que nunca existió, o el encuentro del diseñador con su asesino años atrás, que no ha podido ser comprobado hasta el sol de hoy, algunos de los argumentos de la serie parecen ser estructurados con exactitud.

Sin embargo, esta solo es la primera de las nueve entregas. Para resolver el misterio, nos leemos la próxima semana. 

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